Como ser humano y no morir en el intento...

Aventuras y desventuras de una persona normal... o casi.

viernes, septiembre 18, 2009

Un 15 De Septiembre Diferente

Antes que nada un saludo a todos. Por aquí andamos dando la vuelta y reportando. Acabo de pasar el 15 de septiembre en Mazatlán. Me decidí a lanzarme con el Ingeniero Máster, el Ingeniero Junior, un ex-compañero de la carrera y un amigo de los ingenieros. Cinco en total. Nos convencimos en un par de días y pasamos las dos semanas anteriores al viaje planeándolo.

Salimos el 12 por la madrugada, pensando en tomar carretera temprano para evitar en lo posible el tráfico de fin de semana / puente. Pero antes de salir, cayó un tormentón bravo en la ciudad, que de plano a mí ya me estaba haciendo pensar las cosas. A la hora en que acordamos partir ya no había lluvia y comenzamos nuestra ruta. Sin embargo, en la carretera de Lagos de Moreno a San Juan de los Lagos, entre que están arreglando la carretera dejando sólo un carril de ida y otro de regreso y un banco de niebla bastante pesado, se nos fue más tiempo.

Sin muchos otros contratiempos pero bastante cansados, llegamos por fin a Mazatlán. Hacía ya alrededor de 8 ó 9 años que no iba para allá y la verdad es que la ciudad está muy cambiada, además de que muchos comercios cerraron debido a la inseguridad. Las balaceras están a la orden del día. Pero bueno, ya estábamos allá y mientras más o menos nos mantuviéramos en zona turística todo estaba bien.

Ese sábado llegamos al hotel Las Flores. Está cómodo. Además, las islas que se encuentran enfrente disminuyen un poco las olas por lo que la playa se presta para estar todo el día en el mar sin las broncas de revolcones y eso. Nos instalamos y comenzamos el show. Por supuesto ya llevábamos parque, así que comenzamos a abrir cervezas y a disfrutar de nuestras vacaciones. Esa noche nos lanzamos al Bora-Bora. Está muy cambiado, se ve más fresón de lo que yo lo recordaba. Además, no había mucho turista en el puerto, entonces las cosas estaban muy tranquilas. Nos dedicamos a tomar unas cervezas, a bailar y temprano nos fuimos a dormir.

El domingo nos dedicamos a estar en la playa y en la alberca. Simplemente nos pusimos a disfrutar de nuestros días de descanso (que ya se sabe, cuando uno va con los cuates, lo último que hace es descansar), entre unos en la palapa y otros en el mar, el día se nos fue como agua.

En la noche nos lanzamos al Joe's Oyster. El ambiente ahí si estaba mejor. Nos pasamos un rato muy padre. Y rápido se notó la diferencia de edades: mientras todos lo chavitos estaban en su mesita con sus cervecitas, nosotros pedimos un mejor lugar, una botella de buen tequila, ¡y a bailar que a eso los traje!. Sin embargo, como dicen por ahí, no es lo mismo los tres mosqueteros que 20 años después. A las 2 cerraron el lugar, debido a que la seguridad no ha sido la mejor, entonces nosotros de plano a dormir. Ya no estábamos para seguir la fiesta... bueno casi todos, porque uno si de plano ligó una chavita y continuó la fiesta.

El lunes volvimos a la playa, a descansar. No tenemos ya la misma condición para amanecer en la fiesta y despertar echando relajo. Pero bueno, ahora aprovechamos el tiempo de otra manera. Por ahí hubo quien ligó y todo, mientras los demás se dedicaban a relajarse. Unos se subieron al paracaídas mientras los demás nos reíamos de ellos. Esa noche nos subimos a la habitación y nos dedicamos a ver la tele. No andábamos de muchas energías para salir.

El martes 15, me animé a rentar el kayak y con el Ingeniero Junior me lancé a la isla que está frente al hotel.

Un brete para arrancar. Mi amigo se balanceaba demasiado, lo que ocasionaba que al querer compensar nos ladeáramos y nos volteáramos. Pero ya en cuanto agarramos la onda, fue un poco más sencillo. Llegué boqueando a la isla y nos pusimos a descansar. Y todavía faltaba el regreso. Como traíamos cervezas en el kayak, nos tomamos un par en lo que agarrábamos aire. El regreso fue mas fácil, ya le habíamos agarrado la onda y en cuanto logramos un buen paso, en cuestión de minutos llegamos a la zona donde comienzan a romper las olas. Venía un conjunto de olas más o menos altas, por lo que decidimos esperar unos momentos a que el mar se calmara para poder salir tranquilamente. Poco a poco el mar nos llevó a la zona de rompiente, así que le dije al Ingeniero Junior que remara un poco hacia atrás. En eso estábamos cuando veo que detrás de nosotros se alza una ola grande. Le grito a mi amigo: ¡rema para atrás que va a romper aquí! y me contestó: ¡ya se rompió!. Pensando que no se había dado cuenta de lo que venía le contesté: ¡no, la ola que pasó no, viene una ola más grande que va a romper aquí! a lo que solo me contestó: ¡no, que esta madre ya se rompió!, mientras alza los brazos y me enseña el remo partido en dos partes... ni modo. La ola nos puso una santa revolcada. Ya sólo nos dejamos llevar. Salimos escupiendo agua y con arena por todos lados, pero muy contentos.

En la tarde nos lanzamos a comer al Costa Marinera. Ese restaurante me ha gustado desde la primera vez que fui. Un día antes fui a comer ahí con el Ingeniero Junior, pero el martes iba toda la tropa. Pedimos unos camarones aguachile, un atun para botanear y un par de mariscadas. Salimos de ahí bien comidos, bien bebidos y bien contentos. Nos lanzamos por la noche al Oyster, y aunque el ambiente se estaba poniendo bien, yo andaba un poco fastidiado por diferencias que había tenido con los otros. Comencé a bailar, pero cuando me acordé, estaba siendo asediado por una gorda. Me zafé y saqué a bailar a dos chavas, una más o menos y otra gordita. Las intenciones eran claras. Bailaría con las dos hasta que encontrara la manera de deshacerme de la más gordita. En eso estaba, cuando llega el Ingeniero Junior y se lleva a la que estaba más o menos. Maaalo. Y la gorda de plano me traía en su lista. Como pude me escabullí, pero de plano mi ánimo ya no daba para más. Me regresé al hotel a dormir mientras mis amigos se iban a otro barecito. Por lo que contaron, el ambiente ahí estuvo mejor. Pero yo ya no tenía ganas de averiguar. El miércoles ya sólo hicimos el check-out y regresamos a León. Cómo nos lo habremos pasado que todavía no salíamos de Mazatlán y ya estaban planeando cuando volver a salir.

Volver al trabajo y a la rutina diaria. Agarré un color como hace muchos, pero muchos años no tenía. Ahora sí se me nota que fui a la playa. Pero bueno, todo tiene un principio y un final. Y como le dije a mis cuates, yo ya no aguanto la semana completa de "vacaciones". Todavía traigo en el rostro la sonrisa, así que el balance es positivo.

Algo más que tengo que poner por aquí: Mi amiga La Licenciada por fin terminó su proceso y ya es oficial: vuelve a las líneas de los que se pueden casar. Le mando desde aquí un abrazo fuerte y espero que le vaya muy, pero muy bien. Un mensaje niña: Unas por otras. No lo olvides.

Desde aquí les mando un saludo a todos. Pórtense bien y cuídense mucho.

La frase del día de hoy: "No es lo mismo los tres mosqueteros que veinte años después" --- Anónimo.

Etiquetas: , , ,